Puntos del Catecismo Meditados

Por el P. Jesús

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PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE  
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS 

I Dios revela su designio amoroso - Número 51   

 

51 "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina" (DV 2).

 

 

Meditación:

Amar a Dios. Ese deseo de amor que nos roe las entrañas, ese deseo de ser amados que todos necesitamos, vino Dios Nuestro Señor Jesucristo a llenarlo con su Sangre derramada por cada uno de nosotros.

Sabíamos que vendría Jesús, aunque su nombre nos era vedado en la razón de esperarlo como hombre, pero sí que todos esperábamos a Dios, porque Él mismo, El Verbo, por las palabras del Espíritu Santo y su Gracia en acción, han llenado siempre la vida del hombre de su propia Revelación. Muchos han oído la voz del Padre y del Hijo, también la voz de María, la Madre de Dios, ha sido escuchada, y alabado es, ha sido y será Dios, por revelarnos Su Amor.

Porque Dios decidió revelarse al hombre, el hombre conoció a Dios, lo esperó en los tiempos y lo sigue esperando para llenarse con su Amor, sus ganas de ser amado, de amar y servir, porque Dios Espíritu Santo, se muestra, y al mostrarse empuja al alma, que es de Dios, a hacer obras de amor a sus hermanos los hombres, para que el amor que Dios le inspira y le dá, lo lleva a lo que muchos podrían llamar “temeridad” de amar más allá de las fuerzas del mismo hombre, porque amando con Dios, ese Dios que nos visita, después que el Verbo habló las promesas del Padre que fueron cumplidas en Cristo y por Cristo, el Amor de Dios Espíritu Santo mueve las aguas que dan la vida espiritual y que son el amor en acción, la acción de la Santísima Trinidad, un sólo Dios de Amor, Paz, y alegría interior. Si el hombre siente gozo en su interior, a pesar de sufrir en el mundo y por el mundo, ese hombre vive la revelación del mismo Dios que le inspira en su alma la dicha del goce del Amor de Dios y de amar a Dios.

 

 

P. Jesús

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