Puntos del Catecismo Meditados

Por el P. Jesús

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PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE  
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS 

I Dios revela su designio amoroso nº 53   

 

53 El designio divino de la revelación se realiza a la vez "mediante acciones y palabras", íntimamente ligadas entre sí y que se esclarecen mutuamente (DV 2). Este designio comporta una "pedagogía divina" particular: Dios se comunica gradualmente al hombre, lo prepara por etapas para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí mismo y que culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo

 S. Ireneo de Lyon habla en varias ocasiones de esta pedagogía divina bajo la imagen de un mutuo acostumbrarse entre Dios y el hombre: "El Verbo de Dios ha habitado en el hombre y se ha hecho Hijo del hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a habitar en el hombre, según la voluntad del Padre" (haer. 3,20,2; cf. por ejemplo 17,1; 4,12,4; 21,3).

 

Meditación:

El amor es el amor, y el amor son palabras y hechos que concuerdan en el sí mismo del amor, como Dios, Uno y Trino, que es Amor y Ama, todo a la vez.

El amor son palabras y Amar es dar Amor.

Dios enseña al hombre, seduce al hombre, enamora al hombre con su Amor.

Primero fue el Verbo y luego, sin dejar de ser el Verbo y siendo el Verbo hecho carne, es y fue Jesucristo, el Amor mismo de Dios al hombre.

La palabra de Dios dada en Revelación a los Profetas, les anunciaba la venida del Amor, del Reino de Dios. donde hay lo perfecto, y lo perfecto es amar y dar amor; en la palabra y la acción está el amor verdadero: Jesucristo, Dios y Hombre verdadero; Palabra y Amor en acción por la acción de la Palabra y las Obras del mismo Dios en Jesús el Nazareno, hijo de María Virgen.

Dios Ama al hombre y se le revela despacito, hasta rendir al hombre a sus amoríos. El Amor Verdadero, entra despacio en el hombre, porque el hombre vive en la dimensión del tiempo, y necesita de tiempo el amor, porque el Amor no son sólo palabras sino sus hechos, y para cerciorarse de los hechos, es necesario que éstos estén hechos, y esas obras de amor estén en la dimensión del tiempo, cubriendo las circunstancias y hablando de amor con palabras y obras; esa es la realidad en la humanidad: la necesidad de palabras y obras de amor, y amar, para conocer el Amor.

P. Jesús

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