Puntos del Catecismo Meditados

Por el P. Jesús

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PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»  
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 3 LA SAGRADA ESCRITURA

II Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura

106 Dios ha inspirado a los autores humanos de los libros sagrados. "En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería" (DV 11).

Meditación:

    PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE,

    PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»

    CAPÍTULO SEGUNDO:
    DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

    RESUMEN

    Artículo 3 LA SAGRADA ESCRITURA

    II Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura

El hombre, al servicio de Dios, escribió por inspiración divina, y se contiene la voluntad de Dios en la Sagrada Escritura.

¿Por qué Dios no puede hablar con el hombre?... Puede, lo hizo, y eligió Dios mismo a la persona a quién hablar; según su voluntad la eligió, y no por voluntad del hombre mismo, ni por votos de una mayoría; ni tan sólo el Santo Padre tiene nada que ver con los santos que la Santa Iglesia ha canonizado; Dios decide a dedo y según el corazón de la persona. La santidad es para todos, pero ¿cuántos son santos?; y, ¿es culpa de Dios que no haya más santos?... Tú, como la Virgen María, tienes que decirle sí a Dios, y no sólo decirlo, sino hacer que este sí tenga obras de que es sí.
Dios ama a todos, pero ¿cuántos aman a Dios sobre todas las cosas?; repito, sobre todas las cosas.

Medita y decide ser santo, si quieres tú, Dios sí que quiere. Ser santo es como una boda legal, ambos cónyuges tienen que estar convencidos de lo que hacen y deben estar de acuerdo en darse en casamiento, libremente; lo mismo la santidad, que es una especie de, digamos, contrato con Dios, porque nadie puede ser santo sin la ayuda de Dios, sólo Dios hace santos, pero necesita de que tú quieras serlo y lo intentes cada día miles de veces, porque la santidad, el vivir en gracia de Dios, se pierde tan sólo por un mal pensamiento, tan sólo por envidia, por codicia, por…
Dios quiere al hombre, Dios ama su creación y a sus hijos, por esto mismo debes confiar en Él, porque te amó primero y por eso te creó, permitió tu vida. Vives porque Dios así lo quiso, vives para Dios. Acéptalo y ten la dignidad de un hijo del Padre. Vive tu vida al nivel de quien eres: ¡hijo de Dios!, ¡heredero del Cielo Eterno!

Dios habla al hombre; Dios te habla en las Sagradas Escrituras; lee, aprende y sé santo-a. Dios puede hacerlo, si tú quieres; ¿quieres?

P. Jesús

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